Si los magnates de las finanzas nos exigieran el recorte de los derechos fundamentales para proteger sus intereses económicos (privados), los que creemos en el individuo y en la convivencia de sus libertades, nos opondríamos a ello sin dudarlo; si lo hacen disfrazando su discurso con panderetas, también, aunque el Gobierno nos quiera vender que renunciaríamos a nuestros derechos para que millonarias recaudaciones vayan a parar a una “ONG solidaria”. Primero nos coló el canon, después llegó la censura en Internet y ahora, desde Francia, nos sugieren el control de los usuarios de sistemas P2P.
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